José Ortegano espera sorprender para ganarse un puesto en el róster de los Bravos de Atlanta. Agregó la slider a su repertorio para tener más chance de hacer el equipo.
A sus 22 años, el zuliano José Ortegano está viviendo su primer Spring Training de Grandes Ligas con mucha ilusión. El zurdo, quien está en el róster de 40 de los Bravos de Atlanta, sabe que será difícil quedarse en el equipo grande, pero no pierde las esperanzas de dar una sorpresa.
"Sería una emoción bastante grande ser uno de los novatos que haga el equipo desde el comienzo", dijo el marabino, vía telefónica desde Lake Buena Vista, sede primaveral de los Bravos.
Eduardo Pérez, coach de bullpen del club, aseguró que Ortegano tenía bastantes posibilidades de hacer el grado como relevista zurdo. "Ha impresionado a mucha gente y yo creo que puede dar el batacazo", apuntó el citojense.
El ex mánager de Águilas del Zulia ha aconsejado a su compatriota, quien está muy motivado con su primera experiencia primaveral.
"He hablado bastante con Eduardo Pérez y me ha comentado que siga así, trabajando fuerte y haciendo las pequeñas cosas para que al final de todo me tomen en cuenta para el róster final, que es lo que yo siempre he esperado", apuntó. "Es un poco difícil, ya que es mi primera vez en el róster de 40, pero eso no descarta que haga el equipo".
Jo-Jo Reyes y Eric O’Flaherty tienen la primera opción para ser los brazos zurdos del mánager Bobby Cox desde el bullpen. Del róster de 40 están luchando también por esos puestos Michael Dunn, Lee Hyde y Jonny Venters; como invitados lo hacen Mariano Gómez y Mike Minor.
"La competencia referente a los zurdos es bastante dura, porque los que están aquí, incluyendo a los invitados, ya han jugado Grandes Ligas, tienen más experiencia que yo, pero eso no me afecta", aseguró. "Sigo haciendo mi trabajo, mirando al frente, y sé que voy a llegar".
Para eso, el serpentinero agregó un lanzamiento más a su repertorio, que incluía recta, recta de dos costuras, cambio y curva.
"Mi cambio siempre ha sido mi arma perfecta para sacar de out a los bateadores", indicó el marabino. "La slider la he estado practicando ahora. Agregar otro pitcheo a mi repertorio sería muy bueno, sobre todo para enfrentarme a bateadores zurdos y sacarlos de out más rápido".
Ortegano sólo ha podido utilizar su nuevo envío en sesiones de bullpen y en prácticas de bateo en vivo, pero hoy tendrá la oportunidad de hacerlo en su primera salida de la primavera, ante los Astros de Houston.
"Mantendré el lanzamiento al comienzo de la temporada para ver cómo funciona y cómo me llevo con él", expresó. "Más que todo debo trabajar en mis esquinas, mantener la bola bajita, y no descarto que haga el equipo este año".
Así deba regresar a las menores, debido a que su experiencia no va más allá de Doble A, Ortegano confía en graduarse de bigleaguer en 2010.
"La competencia es bastante dura aquí", indicó. "Dios no lo quiera, pero si no llego a hacer el equipo, creo que a mitad de temporada o al final, yo puedo estar con ellos".
Publicado en el Diario Panorama el sábado 6 de marzo de 2010.
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lunes, 8 de marzo de 2010
viernes, 5 de marzo de 2010
"No tengo nada seguro"
A pesar de ser anunciado como el principal candidato para ocupar la segunda base de los Indios, el zuliano Luis Valbuena no se confía y buscará afianzarse en la tribu.
Luis Valbuena fue una de las gratas sorpresas de los Indios de Cleveland en la zafra de 2009. El zuliano, de 24 años, llegó al club procedente de los Marineros de Seattle y se ganó a batazos la titularidad en la segunda base de la tribu.
El toletero ambidextro apenas conectó para .250 en 103 juegos, luego de ser ascendido en mayo, pero demostró su potencial al anotar 52 carreras y remolcar otras 31, gracias a 25 dobles, tres triples y 10 jonrones, pese a su estatura de 1,77 metros.
"Yo, cuando salgo a batear, no trato de conectar jonrones ni dobles, sino lo que trato es de conectar bien la bola", resaltó el oriundo de Caja Seca, vía telefónica desde Arizona. "Sólo trato de tener buen contacto, un buen turno, y, gracias a Dios, me salen los batazos".
Esas conexiones parecieron suficientes para que el nuevo mánager, Manny Acta, indicara a los medios norteamericanos que la segunda base era de él, a menos que la perdiera en el Spring Training.
Pese a tener su futuro en sus propias manos, Valbuena encara esta pretemporada como si la segunda almohadilla no le perteneciera.
"Hasta los momentos no tengo nada seguro", expresó. "Yo estoy listo para empezar los juegos de Spring Training, dar lo mejor de mí y hacer el equipo. De verdad no me confío de lo que me digan, sino que siempre salgo a hacer mi trabajo".
Y ese trabajo lo empezó el 20 de enero, cuando se marchó a Estados Unidos para iniciar su preparación y mejorar los aspectos de juego que le puedan garantizar la titularidad.
"He estado trabajando en poner la bola más en juego, en tener más contacto, en poncharme menos, que eso me va a ayudar a ser mejor pelotero", resaltó el infielder, quien abanicó la brisa en 83 de sus 368 turnos, con sólo 26 boletos. "Estoy trabajando mucho en la zona de strike, porque lo que quiero es mantenerme todo el tiempo en base".
El criollo apenas presentó un porcentaje de embasado de .298, por lo que la tribu le ordenó mejorar en ese aspecto.
"Lo que el equipo quiere es que esté en base todo el tiempo", subrayó. "También quiero subir mi average".
Defensivamente también ha estado haciendo ajustes, y confía en su compatriota Asdrúbal Cabrera para conformar una llave sólida alrededor de la segunda base.
"He estado trabajando mucho en mejorar mi alcance, porque mirando al staff abridor que tenemos, hay muchos que tiran bajito y van a dar muchos rollings", indicó el jugador, que cometió seis errores en 77 partidos como camarero en 2009.
"La comunicación con Cabrera cada día es mejor y eso me ayuda mucho", agregó. "Él tiene más experiencia y me da mucha confianza a la hora del juego, porque me ayuda en los pequeños detalles que tengo que hacer para no cometer los errores que él ha cometido".
Valbuena sólo espera la voz de play ball para asegurar su presencia el día inaugural como el segunda base de todos los días de la tribu.
"Ya estoy preparado física y mentalmente para la situación que me va a tocar en la temporada".
Luis Valbuena fue una de las gratas sorpresas de los Indios de Cleveland en la zafra de 2009. El zuliano, de 24 años, llegó al club procedente de los Marineros de Seattle y se ganó a batazos la titularidad en la segunda base de la tribu.
El toletero ambidextro apenas conectó para .250 en 103 juegos, luego de ser ascendido en mayo, pero demostró su potencial al anotar 52 carreras y remolcar otras 31, gracias a 25 dobles, tres triples y 10 jonrones, pese a su estatura de 1,77 metros.
"Yo, cuando salgo a batear, no trato de conectar jonrones ni dobles, sino lo que trato es de conectar bien la bola", resaltó el oriundo de Caja Seca, vía telefónica desde Arizona. "Sólo trato de tener buen contacto, un buen turno, y, gracias a Dios, me salen los batazos".
Esas conexiones parecieron suficientes para que el nuevo mánager, Manny Acta, indicara a los medios norteamericanos que la segunda base era de él, a menos que la perdiera en el Spring Training.
Pese a tener su futuro en sus propias manos, Valbuena encara esta pretemporada como si la segunda almohadilla no le perteneciera.
"Hasta los momentos no tengo nada seguro", expresó. "Yo estoy listo para empezar los juegos de Spring Training, dar lo mejor de mí y hacer el equipo. De verdad no me confío de lo que me digan, sino que siempre salgo a hacer mi trabajo".
Y ese trabajo lo empezó el 20 de enero, cuando se marchó a Estados Unidos para iniciar su preparación y mejorar los aspectos de juego que le puedan garantizar la titularidad.
"He estado trabajando en poner la bola más en juego, en tener más contacto, en poncharme menos, que eso me va a ayudar a ser mejor pelotero", resaltó el infielder, quien abanicó la brisa en 83 de sus 368 turnos, con sólo 26 boletos. "Estoy trabajando mucho en la zona de strike, porque lo que quiero es mantenerme todo el tiempo en base".
El criollo apenas presentó un porcentaje de embasado de .298, por lo que la tribu le ordenó mejorar en ese aspecto.
"Lo que el equipo quiere es que esté en base todo el tiempo", subrayó. "También quiero subir mi average".
Defensivamente también ha estado haciendo ajustes, y confía en su compatriota Asdrúbal Cabrera para conformar una llave sólida alrededor de la segunda base.
"He estado trabajando mucho en mejorar mi alcance, porque mirando al staff abridor que tenemos, hay muchos que tiran bajito y van a dar muchos rollings", indicó el jugador, que cometió seis errores en 77 partidos como camarero en 2009.
"La comunicación con Cabrera cada día es mejor y eso me ayuda mucho", agregó. "Él tiene más experiencia y me da mucha confianza a la hora del juego, porque me ayuda en los pequeños detalles que tengo que hacer para no cometer los errores que él ha cometido".
Valbuena sólo espera la voz de play ball para asegurar su presencia el día inaugural como el segunda base de todos los días de la tribu.
"Ya estoy preparado física y mentalmente para la situación que me va a tocar en la temporada".
viernes, 26 de febrero de 2010
A reencontrarse consigo mismo
El marabino Juan Rincón no pierde las esperanzas de ser en Colorado el mismo relevista efectivo que fue en Minnesota. La clave: lanzar su recta en strike.
En las últimas tres temporadas el zuliano Juan Rincón no ha encontrado la brújula que lo llevó a ser uno de los mejores relevistas de la Liga Americana entre 2003 y 2006.
El derecho, de 31 años, dejó en ese periodo marca de 25-19, con 72 juegos mantenidos y 2.93 de efectividad con los Mellizos de Minnesota. En 319 entradas sumó 318 ponches y 124 pasaportes.
Desde entonces, no ha sido el mismo y presenta registro de 10-8, con sólo 18 juegos mantenidos, 5.82 de efectividad, 78 pasaportes y 123 abanicados en 151.2 actos, compartidos entre Minnesota, Indios de Cleveland, Tigres de Detroit y Rockies de Colorado, su actual club.
“Tengo el mismo entusiasmo de todos los años, poniendo a un lado el hecho de que no me ha ido tan bien como quisiera en estos tres últimos años”, aseguró el relevista, vía telefónica de Arizona, donde está como invitado al Spring Training de los Rockies. “Es un año nuevo, una temporada nueva, y he trabajado más en todo: en mi concentración, en mi preparación física y en mi mecánica”.
Durante el receso invernal, Rincón no vino a Venezuela a jugar con Cardenales de Lara y aprovechó su tiempo para ver unos videos de sus mejores años en Minnesota.
“Vi que la mecánica era un poquito diferente. Había unos ajustes que tenía que hacer. La mecánica estaba demasiado rápida”, reconoció. “El secreto de cualquier pitcher que es tirar strikes, y eso, lamentablemente, no lo estaba haciendo”.
“En Minnesota le caía atrás con un pitcheo quebrado a alguien y no me importaba, porque sabía que la recta la podía tirar donde yo quisiera en strike”, recordó. “Soy un relevista que dependo de mi velocidad”.
Y en retomar esos ajustes es que dependerá el chance del zuliano de ganarse un puesto en el bullpen del mánager Jim Tracy.
“Estoy tratando de reencontrarme conmigo mismo, con ese pitcher que yo era antes”, subrayó. “La principal meta es, obviamente, hacer el equipo y tratar de mantenerme en él. Los números son secundario ahora mismo, simplemente tengo que tratar de quedarme aquí en Grandes Ligas”.
El lanzador realizó diversos trabajos físicos para estar al tope de sus condiciones en el Spring Training: tomó desde clases de yoga y se ejercitó con el entrenador de Ramón Hernández y Aníbal Sánchez.
“Tuve una preparación física muy superior a la que había tenido anteriormente aquí en Estados Unidos”, aseguró. “He lanzado dos (sesiones de) bullpen y me he enfocado en tratar de localizar la recta. Me siento bastante bien con la localización y con la manera que está mi mecánica”.
Por esa razón el zuliano está entusiasmado con recuperar su nivel y volver a ser uno de los mejores relevistas de las mayores.
“Los últimos tres años no he tenido la consistencia y es precisamente por esa falta de localización”, subrayó. “Me siento bastante bien, este es un año nuevo, ya lo que pasó, pasó, y uno lo que tiene que hacer es mirar hacia adelante”.
Fuera de liga
Juan Rincón compartió con Carlos González durante la temporada pasada, desde Triple A hasta las mayores. “El chamo (González) está fuera de liga. Yo cuando lo veía en Triple A decía, ‘este chamo está pasado’. Tiene uno de los mejores swings que he visto en la pelota”.
En las últimas tres temporadas el zuliano Juan Rincón no ha encontrado la brújula que lo llevó a ser uno de los mejores relevistas de la Liga Americana entre 2003 y 2006.
El derecho, de 31 años, dejó en ese periodo marca de 25-19, con 72 juegos mantenidos y 2.93 de efectividad con los Mellizos de Minnesota. En 319 entradas sumó 318 ponches y 124 pasaportes.
Desde entonces, no ha sido el mismo y presenta registro de 10-8, con sólo 18 juegos mantenidos, 5.82 de efectividad, 78 pasaportes y 123 abanicados en 151.2 actos, compartidos entre Minnesota, Indios de Cleveland, Tigres de Detroit y Rockies de Colorado, su actual club.
“Tengo el mismo entusiasmo de todos los años, poniendo a un lado el hecho de que no me ha ido tan bien como quisiera en estos tres últimos años”, aseguró el relevista, vía telefónica de Arizona, donde está como invitado al Spring Training de los Rockies. “Es un año nuevo, una temporada nueva, y he trabajado más en todo: en mi concentración, en mi preparación física y en mi mecánica”.
Durante el receso invernal, Rincón no vino a Venezuela a jugar con Cardenales de Lara y aprovechó su tiempo para ver unos videos de sus mejores años en Minnesota.
“Vi que la mecánica era un poquito diferente. Había unos ajustes que tenía que hacer. La mecánica estaba demasiado rápida”, reconoció. “El secreto de cualquier pitcher que es tirar strikes, y eso, lamentablemente, no lo estaba haciendo”.
“En Minnesota le caía atrás con un pitcheo quebrado a alguien y no me importaba, porque sabía que la recta la podía tirar donde yo quisiera en strike”, recordó. “Soy un relevista que dependo de mi velocidad”.
Y en retomar esos ajustes es que dependerá el chance del zuliano de ganarse un puesto en el bullpen del mánager Jim Tracy.
“Estoy tratando de reencontrarme conmigo mismo, con ese pitcher que yo era antes”, subrayó. “La principal meta es, obviamente, hacer el equipo y tratar de mantenerme en él. Los números son secundario ahora mismo, simplemente tengo que tratar de quedarme aquí en Grandes Ligas”.
El lanzador realizó diversos trabajos físicos para estar al tope de sus condiciones en el Spring Training: tomó desde clases de yoga y se ejercitó con el entrenador de Ramón Hernández y Aníbal Sánchez.
“Tuve una preparación física muy superior a la que había tenido anteriormente aquí en Estados Unidos”, aseguró. “He lanzado dos (sesiones de) bullpen y me he enfocado en tratar de localizar la recta. Me siento bastante bien con la localización y con la manera que está mi mecánica”.
Por esa razón el zuliano está entusiasmado con recuperar su nivel y volver a ser uno de los mejores relevistas de las mayores.
“Los últimos tres años no he tenido la consistencia y es precisamente por esa falta de localización”, subrayó. “Me siento bastante bien, este es un año nuevo, ya lo que pasó, pasó, y uno lo que tiene que hacer es mirar hacia adelante”.
Fuera de liga
Juan Rincón compartió con Carlos González durante la temporada pasada, desde Triple A hasta las mayores. “El chamo (González) está fuera de liga. Yo cuando lo veía en Triple A decía, ‘este chamo está pasado’. Tiene uno de los mejores swings que he visto en la pelota”.
jueves, 25 de febrero de 2010
A levantar cabeza
Yusmeiro Petit viajó ayer a Arizona para incorporarse al Spring Training de los Marineros. Espera dejar atrás problemas personales y recuperarse.
La campaña de 2010 significará una nueva etapa en la vida de Yusmeiro Petit. El zuliano, de 25 años, tuvo un 2009 para el olvido y quiere dejarlo atrás con su nueva organización, Marineros de Seattle.
El derecho terminó el 2009 con récord de 3-10 y 5.82 de efectividad con Cascabeles de Arizona, club que lo colocó en waivers.
Esa inefectividad se trasladó a Venezuela, donde dejó récord de 0-2, con 4.40 de efectividad con Navegantes del Magallanes en la ronda regular, y 1-1, con 13.50 en el Round Robin. Lució desconcertado, en parte, por problemas personales tras iniciar el proceso de divorcio.
“No te voy a negar, eso (el divorcio) sí afecta un poquito, pero también tuve mala suerte”, reconoció el marabino. “Creo que el año pasado fue trágico, con problemas personales, más la combinación de que no me estaba yendo bien, y eso se siguió reflejando este año en Venezuela”.
“Pero creo que esta es una etapa de mi vida que tengo que cerrar y solamente tratar de hacer mi trabajo, con una nueva vida y una nueva campaña en Estados Unidos”.
Sus problemas retrasaron hasta hoy su llegada al Spring Training de los Marineros en Arizona, donde tiene una invitación al campo de entrenamientos.
“Perdí una semana. Dios quiera y pueda hacer un buen trabajo. Las actuaciones que tenga debo hacerlas impecablemente para que ellos vean que perdí esa semana por asuntos personales, pero que puedo seguir haciendo el trabajo”.
En Seattle estará luchando por el puesto de relevista largo y abridor ocasional, rol que ya cumplió con Cascabeles, y por el que estará luchando con el zurdo Jason Vargas (3-6, 4.91 de efectividad en 2009 con Marineros).
“Un punto a mi favor es el control”, resaltó Petit, quien tiene 75 pasaportes en 229.1 actos en las mayores. “Mucha gente me lo ha comentado que no es fácil tener ese control después de estar ocho o 10 días sin actividad, y estar como si hubieses lanzado hace tres días”.
Petit está consciente que no ha explotado todo su potencial, ese que le permitió ser uno de los mejores prospectos de los Mets.
En las granjas de los metropolitanos, entre 2003 y 2005, dejó récord de 25-15, con 2.76 de efectividad, antes de ser cambiado a los Marlins de Florida, novena con la que hizo el grado de grandeliga.
“Me falta todavía demostrar un poco más”, aseguró. “Como era yo en las menores, no lo he podido demostrar en Grandes Ligas”.
Por eso está enfocado a retomar el nivel que tuvo en las menores y dejar atrás su fatídica campaña de 2009.
“Eso me motiva a seguir trabajando, sabiendo que no puedo tener ese récord más en las Grandes Ligas”, apuntó el derecho, quien no renuncia a la posibilidad de integrar la rotación a tiempo completo.
“Para eso sólo hay que estar en el momento indicado y con el equipo indicado, en el que te den la oportunidad de trabajar”.
Y Petit espera que en Seattle aparezca esa oportunidad.
La campaña de 2010 significará una nueva etapa en la vida de Yusmeiro Petit. El zuliano, de 25 años, tuvo un 2009 para el olvido y quiere dejarlo atrás con su nueva organización, Marineros de Seattle.
El derecho terminó el 2009 con récord de 3-10 y 5.82 de efectividad con Cascabeles de Arizona, club que lo colocó en waivers.
Esa inefectividad se trasladó a Venezuela, donde dejó récord de 0-2, con 4.40 de efectividad con Navegantes del Magallanes en la ronda regular, y 1-1, con 13.50 en el Round Robin. Lució desconcertado, en parte, por problemas personales tras iniciar el proceso de divorcio.
“No te voy a negar, eso (el divorcio) sí afecta un poquito, pero también tuve mala suerte”, reconoció el marabino. “Creo que el año pasado fue trágico, con problemas personales, más la combinación de que no me estaba yendo bien, y eso se siguió reflejando este año en Venezuela”.
“Pero creo que esta es una etapa de mi vida que tengo que cerrar y solamente tratar de hacer mi trabajo, con una nueva vida y una nueva campaña en Estados Unidos”.
Sus problemas retrasaron hasta hoy su llegada al Spring Training de los Marineros en Arizona, donde tiene una invitación al campo de entrenamientos.
“Perdí una semana. Dios quiera y pueda hacer un buen trabajo. Las actuaciones que tenga debo hacerlas impecablemente para que ellos vean que perdí esa semana por asuntos personales, pero que puedo seguir haciendo el trabajo”.
En Seattle estará luchando por el puesto de relevista largo y abridor ocasional, rol que ya cumplió con Cascabeles, y por el que estará luchando con el zurdo Jason Vargas (3-6, 4.91 de efectividad en 2009 con Marineros).
“Un punto a mi favor es el control”, resaltó Petit, quien tiene 75 pasaportes en 229.1 actos en las mayores. “Mucha gente me lo ha comentado que no es fácil tener ese control después de estar ocho o 10 días sin actividad, y estar como si hubieses lanzado hace tres días”.
Petit está consciente que no ha explotado todo su potencial, ese que le permitió ser uno de los mejores prospectos de los Mets.
En las granjas de los metropolitanos, entre 2003 y 2005, dejó récord de 25-15, con 2.76 de efectividad, antes de ser cambiado a los Marlins de Florida, novena con la que hizo el grado de grandeliga.
“Me falta todavía demostrar un poco más”, aseguró. “Como era yo en las menores, no lo he podido demostrar en Grandes Ligas”.
Por eso está enfocado a retomar el nivel que tuvo en las menores y dejar atrás su fatídica campaña de 2009.
“Eso me motiva a seguir trabajando, sabiendo que no puedo tener ese récord más en las Grandes Ligas”, apuntó el derecho, quien no renuncia a la posibilidad de integrar la rotación a tiempo completo.
“Para eso sólo hay que estar en el momento indicado y con el equipo indicado, en el que te den la oportunidad de trabajar”.
Y Petit espera que en Seattle aparezca esa oportunidad.
Inspirado en la experiencia de Mora
El zuliano Jonathan Herrera espera aprender de la trayectoria del yaracuyano para lograr su objetivo: ganarse un puesto como utility de los Rockies.
Jonathan Herrera era un adolescente, de casi 15 años, que soñaba con jugar béisbol profesional cuando Melvin Mora irrumpió en las Grandes Ligas, con los Mets, en 1999.
El zuliano, de 25 años, pudo cumplir su sueño y llegó a las mayores en 2008 con los Rockies de Colorado, equipo con el que tiene ahora un nuevo objetivo.
“Ahora estoy tratando de conseguir otro sueño más grande, que es establecerme y jugar todo el año en el equipo grande”, subrayó el infielder, vía telefónica desde Arizona, donde tiene una invitación al campo de entrenamiento de los Rockies.
“Es un año bien importante y significativo para mí”, continuó. “Vine con muchas ganas, haciendo un gran esfuerzo y sacrificio desde enero, buscando esa oportunidad para hacer el equipo”.
Y para ello se mira en el espejo de Mora, su nuevo compañero en la organización. El veterano, de 38 años, firmó como agente libre y será la principal pieza que utilice el mánager Jim Tracy desde la banca.
“Es un modelo a seguir, por su humildad, su trabajo y su constancia. He sido siempre admirador de él, desde que jugaba con Magallanes y también con los Mets,” subrayó. “Era uno de mis ídolos, ya que podía jugar en cualquier lado del campo. Donde lo ponen, se desempeña con facilidad y una naturalidad tremenda”.
Esa versatilidad le ha permitido a Mora jugar durante 11 campañas en las mayores, la mayoría de ellas como titular con los Orioles de Baltimore.
“Estoy ansioso de que llegue para conocerlo”, reconoció Herrera, quien tiene su locker cerca del de su compatriota.
“Trataré de absorber lo más que pueda de él. Melvin Mora es un jugador muy versátil y puede jugar en cualquier posición del infield y del outfield”, aseguró. “Estaré con él y trataré de aprender lo más que pueda, porque esa es mi meta: ser un utility en Grandes Ligas”.
Para cumplir ese objetivo, el marabino ha estado tomando roletazos en todas las posiciones del cuadro y algunos elevados en los jardines.
“He estado tratando de agarrar mis flies durante las prácticas”, explicó. “Y he estado tratando de enfocarme en tratar de hacer más dobleplays en la tercera base para sentirme 100% cómodo en cualquiera de las posiciones”.
En su ofensiva también ha trabajado, especialmente en su velocidad.
“En las bases fue en lo que trabajé durante el receso de temporada”, aseguró. “Por eso me vine temprano, para fortalecer las piernas y estar listo para robar bases y correr bastante”.
“Quiero tratar de poner todo junto: jugar buena defensa, mover los corredores, tocar la bola y ser consistente”, resaltó. “Necesito coger muchos boletos, no poncharme tanto, y ver más pitcheos para tener mejores turnos al bate”.
Y esas cosas son las que espera perfeccionar al lado de Mora.
“Será una experiencia indescriptible la que voy a tener al estar al lado y compartir con un jugador de ese calibre, como Melvin Mora”, indicó. “Estoy contento por poder aprender esos secretos que lo han llevado a tener una carrera de muchos años en el mejor béisbol del mundo”.
Y al que a buen árbol se arrima…
Jonathan Herrera era un adolescente, de casi 15 años, que soñaba con jugar béisbol profesional cuando Melvin Mora irrumpió en las Grandes Ligas, con los Mets, en 1999.
El zuliano, de 25 años, pudo cumplir su sueño y llegó a las mayores en 2008 con los Rockies de Colorado, equipo con el que tiene ahora un nuevo objetivo.
“Ahora estoy tratando de conseguir otro sueño más grande, que es establecerme y jugar todo el año en el equipo grande”, subrayó el infielder, vía telefónica desde Arizona, donde tiene una invitación al campo de entrenamiento de los Rockies.
“Es un año bien importante y significativo para mí”, continuó. “Vine con muchas ganas, haciendo un gran esfuerzo y sacrificio desde enero, buscando esa oportunidad para hacer el equipo”.
Y para ello se mira en el espejo de Mora, su nuevo compañero en la organización. El veterano, de 38 años, firmó como agente libre y será la principal pieza que utilice el mánager Jim Tracy desde la banca.
“Es un modelo a seguir, por su humildad, su trabajo y su constancia. He sido siempre admirador de él, desde que jugaba con Magallanes y también con los Mets,” subrayó. “Era uno de mis ídolos, ya que podía jugar en cualquier lado del campo. Donde lo ponen, se desempeña con facilidad y una naturalidad tremenda”.
Esa versatilidad le ha permitido a Mora jugar durante 11 campañas en las mayores, la mayoría de ellas como titular con los Orioles de Baltimore.
“Estoy ansioso de que llegue para conocerlo”, reconoció Herrera, quien tiene su locker cerca del de su compatriota.
“Trataré de absorber lo más que pueda de él. Melvin Mora es un jugador muy versátil y puede jugar en cualquier posición del infield y del outfield”, aseguró. “Estaré con él y trataré de aprender lo más que pueda, porque esa es mi meta: ser un utility en Grandes Ligas”.
Para cumplir ese objetivo, el marabino ha estado tomando roletazos en todas las posiciones del cuadro y algunos elevados en los jardines.
“He estado tratando de agarrar mis flies durante las prácticas”, explicó. “Y he estado tratando de enfocarme en tratar de hacer más dobleplays en la tercera base para sentirme 100% cómodo en cualquiera de las posiciones”.
En su ofensiva también ha trabajado, especialmente en su velocidad.
“En las bases fue en lo que trabajé durante el receso de temporada”, aseguró. “Por eso me vine temprano, para fortalecer las piernas y estar listo para robar bases y correr bastante”.
“Quiero tratar de poner todo junto: jugar buena defensa, mover los corredores, tocar la bola y ser consistente”, resaltó. “Necesito coger muchos boletos, no poncharme tanto, y ver más pitcheos para tener mejores turnos al bate”.
Y esas cosas son las que espera perfeccionar al lado de Mora.
“Será una experiencia indescriptible la que voy a tener al estar al lado y compartir con un jugador de ese calibre, como Melvin Mora”, indicó. “Estoy contento por poder aprender esos secretos que lo han llevado a tener una carrera de muchos años en el mejor béisbol del mundo”.
Y al que a buen árbol se arrima…
martes, 23 de febrero de 2010
“Tengo mucho chance”
Alex Romero firmó con los Astros por la gran oportunidad que tiene para quedarse en el equipo grande como quinto outfielder.
Luego de tres temporadas en la organización de Cascabeles de Arizona, dos de ellas como miembro del equipo grande, Alex Romero decidió cambiar de aires.
El marabino, de 26 años, asistirá al Spring Training de los Astros de Houston, club que lo firmó como agente libre con grandes expectativas para la campaña de 2010.
“Primero, hubo mucho interés en que firmara con ellos”, aseguró el jardinero, mientras enumeraba las razones que lo llevaron a Houston. “Segundo, fueron los que me dijeron que más chance tenía de hacer el equipo; y tercero, que la competencia que había era con otro outfield y era para luchar los dos por un puesto”.
Con Carlos Lee (LF), Michael Bourn (CF) y Hunter Pence (RF) con puesto seguro en los jardines, el marabino sabe qué es lo que esta buscando en su nueva organización durante estos entrenamientos.
“Hay que ser realistas: estoy luchando por ser un cuarto, un quinto outfield; un bateador zurdo que salga de emergente por un pitcher en un octavo o noveno inning”, subrayó el jugador, quien se marcha hoy a Florida. “Esa va a ser la mentalidad al momento cuando llegue al equipo y el día de mañana tengo que esperar la oportunidad que el mánager me dé para jugar y estar disponible para lo que él quiera”.
“Vengo de una organización que le gustan los peloteros agresivos, que trabajen, que se hagan sentir y que están preparados en cada momento del juego, estén en el line up o no”, resaltó. “Eso es algo principal que le gusta ver a todo mánager y a todo coach, que un pelotero esté preparado en el momento que te necesiten. Eso es lo que pienso demostrar en este Spring Training”.
El zuliano siente confianza con su versatilidad, aunque también ha tratado de mejorar aspectos de su juego.
“Como pelotero me siento un outfield con buena defensa. Y cuando tienes a un cuarto o quinto jardinero que defiende las tres posiciones, tienes mucha ventaja”, resaltó. “He tratado de mejorar un poco el movimiento de los pies en los jardines, en ser un poquito más agresivo corriendo las bases, y hacer algunos pequeños detalles, como tratar de ser perfeccionista en tocar la bola y mover los corredores”.
Romero espera que eso le permita cumplir su primer objetivo, para después pensar en otras metas.
“Las metas inmediatas son las que se tienen que cumplir. Primero, hay que hacer un equipo y tengo mucho chance”, advirtió. “Después, con que agarre unos 300 o 350 turnos en Grandes Ligas y pueda batear .300, estaré satisfecho”.
Entre zulianos
Alex Romero jugó el año pasado con Gerardo Parra y Yusmeiro Petit en Arizona, y esta temporada tendrá la oportunidad de compartir con Gustavo Chacín y Humberto Quintero. “Son cosas bastante bonitas que vives como pelotero, cuando tienes a alguien de tu país que te rodea, más si es maracucho”.
Luego de tres temporadas en la organización de Cascabeles de Arizona, dos de ellas como miembro del equipo grande, Alex Romero decidió cambiar de aires.
El marabino, de 26 años, asistirá al Spring Training de los Astros de Houston, club que lo firmó como agente libre con grandes expectativas para la campaña de 2010.
“Primero, hubo mucho interés en que firmara con ellos”, aseguró el jardinero, mientras enumeraba las razones que lo llevaron a Houston. “Segundo, fueron los que me dijeron que más chance tenía de hacer el equipo; y tercero, que la competencia que había era con otro outfield y era para luchar los dos por un puesto”.
Con Carlos Lee (LF), Michael Bourn (CF) y Hunter Pence (RF) con puesto seguro en los jardines, el marabino sabe qué es lo que esta buscando en su nueva organización durante estos entrenamientos.
“Hay que ser realistas: estoy luchando por ser un cuarto, un quinto outfield; un bateador zurdo que salga de emergente por un pitcher en un octavo o noveno inning”, subrayó el jugador, quien se marcha hoy a Florida. “Esa va a ser la mentalidad al momento cuando llegue al equipo y el día de mañana tengo que esperar la oportunidad que el mánager me dé para jugar y estar disponible para lo que él quiera”.
Jason Michaels tiene el puesto ganado como cuarto jardinero, por lo que el principal rival del criollo será Cory Sullivan, quien bateó .250, con dos jonrones y 15 empujadas, con un porcentaje de embasado de .338 en 64 juegos con los Mets de Nueva York el año pasado.
Romero conectó para .248, con un vuelacercas, 18 fletadas y porcentaje de embasado de .306 en 66 choques con Arizona, por lo que deberá exigirse para no dejar dudas al mánager Brad Mills que merece un cupo en su roster.“Vengo de una organización que le gustan los peloteros agresivos, que trabajen, que se hagan sentir y que están preparados en cada momento del juego, estén en el line up o no”, resaltó. “Eso es algo principal que le gusta ver a todo mánager y a todo coach, que un pelotero esté preparado en el momento que te necesiten. Eso es lo que pienso demostrar en este Spring Training”.
El zuliano siente confianza con su versatilidad, aunque también ha tratado de mejorar aspectos de su juego.
“Como pelotero me siento un outfield con buena defensa. Y cuando tienes a un cuarto o quinto jardinero que defiende las tres posiciones, tienes mucha ventaja”, resaltó. “He tratado de mejorar un poco el movimiento de los pies en los jardines, en ser un poquito más agresivo corriendo las bases, y hacer algunos pequeños detalles, como tratar de ser perfeccionista en tocar la bola y mover los corredores”.
Romero espera que eso le permita cumplir su primer objetivo, para después pensar en otras metas.
“Las metas inmediatas son las que se tienen que cumplir. Primero, hay que hacer un equipo y tengo mucho chance”, advirtió. “Después, con que agarre unos 300 o 350 turnos en Grandes Ligas y pueda batear .300, estaré satisfecho”.
Entre zulianos
Alex Romero jugó el año pasado con Gerardo Parra y Yusmeiro Petit en Arizona, y esta temporada tendrá la oportunidad de compartir con Gustavo Chacín y Humberto Quintero. “Son cosas bastante bonitas que vives como pelotero, cuando tienes a alguien de tu país que te rodea, más si es maracucho”.
domingo, 21 de febrero de 2010
“Quiero ganarme el puesto de regular”
El zuliano Gerardo Parra irá al Spring Training a luchar por uno de los jardines de los Cascabeles. Espera robar más bases y tomar más boletos.
Gerardo Parra fue una de las más agradable sorpresas para los Cascabeles de Arizona la temporada pasada.
El zuliano, de 22 años, fue subido en la primera quincena de mayo a las Grandes Ligas y no vio un juego más en las menores. Debutó con jonrón en su primer turno (13 de mayo) y culminó la zafra con un voto al Novato del Año, luego de finalizar con promedio de .290, con cinco vuelacercas y 60 remolcadas en 120 partidos.
“Ya el año pasado quedó atrás”, dijo el nativo de Santa Bárbara de Zulia, quien viajará mañana para reportarse al Spring Training el martes 23 de febrero. “Hay que tratar de mejorar los numeritos, de hacer mejor trabajo que el año pasado”.
La experiencia adquirida en 2009 le da cierta tranquilidad a Parra en la nueva temporada, pero asegura no sentirse con un puesto seguro en el equipo de A.J. Hinch.
“A lo mejor puede haber un voto de confianza, pero yo nunca me confío. Siempre voy a hacer mi trabajo igualito”, resaltó. “Hay muchos detrás de este puesto y uno no tiene que confiarse en ningún momento de nada”.
El criollo defendió 75 veces el jardín izquierdo el año pasado, más que cualquier otra posición del outfield, pero este año se espera en ese puesto el regreso de Connor Jackson, a quien sustituyó cuando el norteamericano se lesionó.
Chris Young se perfila como el centerfielder; mientras que Justin Upton tiene un puesto seguro en la derecha, lo que dejaría al venezolano como cuarto jardinero, en teoría.
“Se han hecho muchos comentarios en Estados Unidos, pero no estoy pendiente de eso”, confesó. “Estoy concentrado en llegar bien de salud, que gracias a Dios me siento al 100%, y en hacer el trabajo que siempre he hecho”.
“Quiero ganarme el puesto de regular en Grandes Ligas”, continuó el zurdo, quien sabe que debe luchar con cada uno de los jardineros que asistirán al Spring Training.
“No he visto el roster ni nada, pero todos son rivales”, indicó. “Cualquier invitado, cualquiera que vaya y se uniforme y juegue la posición que juegue en el outfield, va a ser mi rival, porque todos quieren un puesto en Grandes Ligas”.
El jugador sabe que debe mejorar algunos aspectos de su juego para aspirar a la titularidad indiscutible.
“Creo que (debo mejorar) un poquito en lo que es el robo de bases, que el año pasado no me fue muy bien”, dijo el toletero, que sólo estafó cinco bases en siete intentos. “Y (debo) controlar un poquito más la zona, ser un poquito más paciente, tratar de agarrar más bases por bolas”. Parra negoció apenas 25 boletos y sumó 89 ponches en 455 turnos.
“Esas son cosas que uno va corrigiendo poco a poco durante los juegos”, acotó el zuliano, a quien le es indiferente el jardín que cubra con los Cascabeles.
“No tengo preferencias, donde me pongan, con tal de estar en el line up”, afirmó. “Yo sé jugar los tres outfields y lo primordial es estar dentro del line up”.
A SORPRENDER
Parra confía en que la rotación que encabezan Dan Haren, Brandon Webb y Edwin Jackson permita a los Cascabeles meterse en los papeles de la División del Oeste de la Liga Nacional. “No somos favoritos, no somos un equipo que se nombra mucho, pero uno nunca sabe”, señaló. “Creo que no hay enemigo pequeño y este equipo puede dar una sorpresa este año”.
Gerardo Parra fue una de las más agradable sorpresas para los Cascabeles de Arizona la temporada pasada.
El zuliano, de 22 años, fue subido en la primera quincena de mayo a las Grandes Ligas y no vio un juego más en las menores. Debutó con jonrón en su primer turno (13 de mayo) y culminó la zafra con un voto al Novato del Año, luego de finalizar con promedio de .290, con cinco vuelacercas y 60 remolcadas en 120 partidos.
“Ya el año pasado quedó atrás”, dijo el nativo de Santa Bárbara de Zulia, quien viajará mañana para reportarse al Spring Training el martes 23 de febrero. “Hay que tratar de mejorar los numeritos, de hacer mejor trabajo que el año pasado”.
La experiencia adquirida en 2009 le da cierta tranquilidad a Parra en la nueva temporada, pero asegura no sentirse con un puesto seguro en el equipo de A.J. Hinch.
“A lo mejor puede haber un voto de confianza, pero yo nunca me confío. Siempre voy a hacer mi trabajo igualito”, resaltó. “Hay muchos detrás de este puesto y uno no tiene que confiarse en ningún momento de nada”.
El criollo defendió 75 veces el jardín izquierdo el año pasado, más que cualquier otra posición del outfield, pero este año se espera en ese puesto el regreso de Connor Jackson, a quien sustituyó cuando el norteamericano se lesionó.
Chris Young se perfila como el centerfielder; mientras que Justin Upton tiene un puesto seguro en la derecha, lo que dejaría al venezolano como cuarto jardinero, en teoría.
“Se han hecho muchos comentarios en Estados Unidos, pero no estoy pendiente de eso”, confesó. “Estoy concentrado en llegar bien de salud, que gracias a Dios me siento al 100%, y en hacer el trabajo que siempre he hecho”.
“Quiero ganarme el puesto de regular en Grandes Ligas”, continuó el zurdo, quien sabe que debe luchar con cada uno de los jardineros que asistirán al Spring Training.
“No he visto el roster ni nada, pero todos son rivales”, indicó. “Cualquier invitado, cualquiera que vaya y se uniforme y juegue la posición que juegue en el outfield, va a ser mi rival, porque todos quieren un puesto en Grandes Ligas”.
El jugador sabe que debe mejorar algunos aspectos de su juego para aspirar a la titularidad indiscutible.
“Creo que (debo mejorar) un poquito en lo que es el robo de bases, que el año pasado no me fue muy bien”, dijo el toletero, que sólo estafó cinco bases en siete intentos. “Y (debo) controlar un poquito más la zona, ser un poquito más paciente, tratar de agarrar más bases por bolas”. “Esas son cosas que uno va corrigiendo poco a poco durante los juegos”, acotó el zuliano, a quien le es indiferente el jardín que cubra con los Cascabeles.
“No tengo preferencias, donde me pongan, con tal de estar en el line up”, afirmó. “Yo sé jugar los tres outfields y lo primordial es estar dentro del line up”.
A SORPRENDER
Parra confía en que la rotación que encabezan Dan Haren, Brandon Webb y Edwin Jackson permita a los Cascabeles meterse en los papeles de la División del Oeste de la Liga Nacional. “No somos favoritos, no somos un equipo que se nombra mucho, pero uno nunca sabe”, señaló. “Creo que no hay enemigo pequeño y este equipo puede dar una sorpresa este año”.
sábado, 20 de febrero de 2010
“Nunca hay que rendirse”
El zuliano Jean Carlos Boscán va a su 14ª temporada en Estados Unidos y aún no renuncia a la posibilidad de estrenarse en Grandes Ligas con Bravos de Atlanta.
El que persevera, vence. Esa frase debe estar presente como nunca en la cabeza del receptor Jean Carlos Boscán.
El zuliano, de 30 años, irá a su decimocuarta temporada en los Estados Unidos y aún no conoce lo que es graduarse de bigleaguer. A pesar de eso, no renuncia a cumplir su sueño.
“No todo es como uno lo quiere”, reflexiona el careta, quien está como invitado en el Spring Training de los Bravos de Atlanta. “Uno tiene que trabajar duro, esforzarse y tratar de hacer lo mejor hasta que ya no se puede, pero nunca hay que rendirse”.
Boscán fue firmado por Atlanta a los 17 años y estuvo con ellos hasta 2006, cuando buscó mejor suerte con Cerveceros de Milwaukee. En 2007 se fue a los Rojos de Cincinnati y regresó un año después a los Bravos.
“Llego con mucho positivismo y ganas de trabajar”, dijo el jugador de Bravos de Margarita en Venezuela. “Espero recibir mucha oportunidad y así tratar de hacer lo mejor para ver si es posible me den el chance de quedarme en el equipo este año”.
La tarea no será fácil. Con Brian McCaan con el puesto seguro detrás del plato y el veterano David Ross como su back up, el criollo debe tener una primavera más que sobresaliente para abrirse un puesto en el roster de 25 jugadores.
En sus 13 campañas en las menores, Boscán sólo ha conectado 35 jonrones, ninguno el año pasado, por lo que está haciendo algunos ajustes para mejorar en ese aspecto de juego.
“Estoy tratando de concetar un poco más de cuadrangulares”, confesó. “Pienso que mi posición me va a pedir eso. En eso trabajé todo el invierno y voy a llevarlo a los entrenamientos para conectar con más fuerza y traer más empujadas”.
Eso, por supuesto, no significa que va a sacrificar batear para promedio, sobre todo sabiendo que ha sido de .225 durante su carrera en Estados Unidos.
“Estaba bateando más hacia la banda contraria, trataba de mantener mis números altos, y ya cuando quieres tratar de conectar con más fuerza tienes que utilizar más la banda del lado izquierdo”, explicó. “Pero eso no quiere decir que en cada turno voy a dar jonrón”.
El marabino desconoce si con esos ajustes bateará 30 vuelacercas o conectará sobre .300, pero sí está seguro en dar lo mejor de sí para ser tomado en cuenta por el alto mando de Atlanta.
“Mi pensamiento está en lucir lo mejor que pueda, de hacer lo mejor que puede, trabajar duro, con entusiasmo y Dios sabe qué pasará”, subrayó. “Sólo hay que estar preparado para cuando te den la oportunidad”.
Último chance
Jean Carlos Boscán no quiere perderse la oportunidad de ser dirigido en las mayores pr Bobby Cox, quien se retirará después de esta temporada. “Sería un honor jugar para él. Ya tengo bastante tiempo conociendo a Bobby Cox y sé que va a tratar de dar el todo por el todo porque va a ser su última campaña”.
El que persevera, vence. Esa frase debe estar presente como nunca en la cabeza del receptor Jean Carlos Boscán.
El zuliano, de 30 años, irá a su decimocuarta temporada en los Estados Unidos y aún no conoce lo que es graduarse de bigleaguer. A pesar de eso, no renuncia a cumplir su sueño.
“No todo es como uno lo quiere”, reflexiona el careta, quien está como invitado en el Spring Training de los Bravos de Atlanta. “Uno tiene que trabajar duro, esforzarse y tratar de hacer lo mejor hasta que ya no se puede, pero nunca hay que rendirse”.
Boscán fue firmado por Atlanta a los 17 años y estuvo con ellos hasta 2006, cuando buscó mejor suerte con Cerveceros de Milwaukee. En 2007 se fue a los Rojos de Cincinnati y regresó un año después a los Bravos.
“Llego con mucho positivismo y ganas de trabajar”, dijo el jugador de Bravos de Margarita en Venezuela. “Espero recibir mucha oportunidad y así tratar de hacer lo mejor para ver si es posible me den el chance de quedarme en el equipo este año”.
La tarea no será fácil. Con Brian McCaan con el puesto seguro detrás del plato y el veterano David Ross como su back up, el criollo debe tener una primavera más que sobresaliente para abrirse un puesto en el roster de 25 jugadores.
En sus 13 campañas en las menores, Boscán sólo ha conectado 35 jonrones, ninguno el año pasado, por lo que está haciendo algunos ajustes para mejorar en ese aspecto de juego.
“Estoy tratando de concetar un poco más de cuadrangulares”, confesó. “Pienso que mi posición me va a pedir eso. En eso trabajé todo el invierno y voy a llevarlo a los entrenamientos para conectar con más fuerza y traer más empujadas”.
Eso, por supuesto, no significa que va a sacrificar batear para promedio, sobre todo sabiendo que ha sido de .225 durante su carrera en Estados Unidos.
“Estaba bateando más hacia la banda contraria, trataba de mantener mis números altos, y ya cuando quieres tratar de conectar con más fuerza tienes que utilizar más la banda del lado izquierdo”, explicó. “Pero eso no quiere decir que en cada turno voy a dar jonrón”.
El marabino desconoce si con esos ajustes bateará 30 vuelacercas o conectará sobre .300, pero sí está seguro en dar lo mejor de sí para ser tomado en cuenta por el alto mando de Atlanta.
“Mi pensamiento está en lucir lo mejor que pueda, de hacer lo mejor que puede, trabajar duro, con entusiasmo y Dios sabe qué pasará”, subrayó. “Sólo hay que estar preparado para cuando te den la oportunidad”.
Último chance
Jean Carlos Boscán no quiere perderse la oportunidad de ser dirigido en las mayores pr Bobby Cox, quien se retirará después de esta temporada. “Sería un honor jugar para él. Ya tengo bastante tiempo conociendo a Bobby Cox y sé que va a tratar de dar el todo por el todo porque va a ser su última campaña”.
Establecerse es la misión
El zuliano Guillermo Quiroz espera ganarse un puesto en el róster de los Marineros de Seattle en 2010. Está como invitado al Spring Training.
Guillermo Quiroz se ha convertido en un “trotamundos” desde que llegó a Grandes Ligas en 2004. Conceptuado una vez como uno de los mejores prospectos de los Azulejos de Toronto, el zuliano ahora trata de aprovechar la más mínima oportunidad para tener un rumbo fijo en las Grandes Ligas.
El receptor, de 28 años, hizo el grado con los Azulejos en 2004 y tuvo una breve pasantía en 2005. Después actuó en un juego con los Marineros en 2006, un año después jugó con Rangers, y en 2008 desfiló con Orioles, antes de retornar a Seattle el año pasado.
“Ahora me ven como un pelotero veterano, puesto que ya tengo como tres años y medio de servicio en Grandes Ligas y 10 en la pelota venezolana”, reconoció el careta, antes de viajar a Arizona, donde tiene una invitación al Spring Training de los Marineros. “Uno siempre tiene metas, y en mi caso sería establecerme 100% en Grandes Ligas”.
Seattle le mostró confianza al marabino, luego que lo ayudara en su rehabilitación de la operación a la que se sometió en su mano izquierda antes del final de la campaña pasada. Una vez recuperado, lo firmaron para que compitiera por el puesto de back up en 2010.
“Me dijeron que tengo mucho chance de hacer el equipo. Ellos van a dejar quetchar todos los días a Adam Moore (.294, 9 HR, 43 CI en AAA) y dijeron que según lo que él hiciera en el Spring Training, yo pudiese recibir esa oportunidad. Rob Johnson, quien estaba el año pasado, se va a quedar también”.
Y la campaña en Venezuela, con Águilas del Zulia, le sirvió para prepararse para este nuevo reto, por el que también luchará con Luis Oliveros y Eliézer Alfonzo.
“Cambié un poquito mi mecánica de bateo y tengo un poquito más de ritmo ahora a la hora de batear”, aseguró. “Estoy un poquito más abierto en el home y trato de recortar el swing con dos strikes”.
“No estuve haciéndole swing a muchos pitcheos comenzando el turno, al contrario, estaba tratando de llegar siempre a cuenta de 2-2 o 3-2 para ver más pitcheos”, explicó el catcher, quien conectó para .303, con cuatro jonrones y 29 remolcadas en 43 juegos entre ronda regular y Round Robin.
“Traté de mantener mucha consistencia en mi swing, y también a la hora de quetchar”, acotó. “En Estados Unidos tuve problemas tratando de bloquear pelotas, y aquí los tuve tratando de lanzar a las bases, aunque los pitchers tampoco me estaban dando mucho tiempo para reaccionar y sacar a los corredores”.
Mentalizado en demostrar sus progresos en esos aspectos de juego, Quiroz espera poder recibir los lanzamientos de un staff de lujo, que cuenta con Félix Hernández, Cliff Lee y Erik Bedard.
“Si me desenvuelvo en el Spring Training como lo hice aquí, pienso que tengo mucho chance de quedarme en el equipo y manejar ese cuerpo de lanzadores”, subrayó. “Quiero establecerme en Grandes Ligas y estoy trabajando para eso”.
Guillermo Quiroz se ha convertido en un “trotamundos” desde que llegó a Grandes Ligas en 2004. Conceptuado una vez como uno de los mejores prospectos de los Azulejos de Toronto, el zuliano ahora trata de aprovechar la más mínima oportunidad para tener un rumbo fijo en las Grandes Ligas.
El receptor, de 28 años, hizo el grado con los Azulejos en 2004 y tuvo una breve pasantía en 2005. Después actuó en un juego con los Marineros en 2006, un año después jugó con Rangers, y en 2008 desfiló con Orioles, antes de retornar a Seattle el año pasado.
“Ahora me ven como un pelotero veterano, puesto que ya tengo como tres años y medio de servicio en Grandes Ligas y 10 en la pelota venezolana”, reconoció el careta, antes de viajar a Arizona, donde tiene una invitación al Spring Training de los Marineros. “Uno siempre tiene metas, y en mi caso sería establecerme 100% en Grandes Ligas”.
Seattle le mostró confianza al marabino, luego que lo ayudara en su rehabilitación de la operación a la que se sometió en su mano izquierda antes del final de la campaña pasada. Una vez recuperado, lo firmaron para que compitiera por el puesto de back up en 2010.
“Me dijeron que tengo mucho chance de hacer el equipo. Ellos van a dejar quetchar todos los días a Adam Moore (.294, 9 HR, 43 CI en AAA) y dijeron que según lo que él hiciera en el Spring Training, yo pudiese recibir esa oportunidad. Rob Johnson, quien estaba el año pasado, se va a quedar también”.
Y la campaña en Venezuela, con Águilas del Zulia, le sirvió para prepararse para este nuevo reto, por el que también luchará con Luis Oliveros y Eliézer Alfonzo.
“Cambié un poquito mi mecánica de bateo y tengo un poquito más de ritmo ahora a la hora de batear”, aseguró. “Estoy un poquito más abierto en el home y trato de recortar el swing con dos strikes”.
“No estuve haciéndole swing a muchos pitcheos comenzando el turno, al contrario, estaba tratando de llegar siempre a cuenta de 2-2 o 3-2 para ver más pitcheos”, explicó el catcher, quien conectó para .303, con cuatro jonrones y 29 remolcadas en 43 juegos entre ronda regular y Round Robin.
“Traté de mantener mucha consistencia en mi swing, y también a la hora de quetchar”, acotó. “En Estados Unidos tuve problemas tratando de bloquear pelotas, y aquí los tuve tratando de lanzar a las bases, aunque los pitchers tampoco me estaban dando mucho tiempo para reaccionar y sacar a los corredores”.
Mentalizado en demostrar sus progresos en esos aspectos de juego, Quiroz espera poder recibir los lanzamientos de un staff de lujo, que cuenta con Félix Hernández, Cliff Lee y Erik Bedard.
“Si me desenvuelvo en el Spring Training como lo hice aquí, pienso que tengo mucho chance de quedarme en el equipo y manejar ese cuerpo de lanzadores”, subrayó. “Quiero establecerme en Grandes Ligas y estoy trabajando para eso”.
viernes, 19 de febrero de 2010
“Quiero demostrarme que sí puedo”
Henry Rodríguez se reportará mañana al Spring Training de Oakland con la mente en jugar desde el primer día. Ahora mezcla más los pitcheos quebrados con su recta.
La recta de 100 millas seguirá siendo la carta de presentación de Henry Rodríguez desde mañana, cuando se reporte al campamento primaveral de los Atléticos de Oakland, en Arizona.
El derecho, de 22 años, irá de nuevo al Spring Training de las mayores como un novato, pero con experiencia, que espera que le ayude a ganarse un puesto en el roster de 25 jugadores del mánager Bob Geren.
“Mi meta es tratar de quedarme todo el año arriba y hacer un buen trabajo”, resaltó el derecho a PANORAMA, poco antes de su partida de Venezuela. “Quiero sentirme bien conmigo mismo y demostrarme que sí puedo hacer las cosas”.
Y es que el nativo de Santa Bárbara de Zulia sabe que tiene un potencial por explotar, más allá de su potente recta de 100 millas, y para ello, mejorar el descontrol sigue siendo su cuenta pendiente.
Por la velocidad de sus envíos logró guillotinar a 82 rivales en 48.2 innings el año pasado en las sucursales de Oakland, pero regaló 39 pasaportes. En Venezuela, con Águilas del Zulia y Leones del Caracas, dio 10 boletos en 6.1 actos, con nueve ponches.
“Siempre hay que trabajar en eso (en mejorar el control)”, reconoció. “Cada vez siento que estoy un poco mejor, como armando el rompecabeza, poniendo las piezas que le faltan”.
“No es fácil, lanzar tan duro y ser controlado, mira a (Joel) Zumaya”, agregó. “Por eso siempre hay que estar poniéndole las piezas al rompecabezas”.
Y entre esas piezas entró un par de envíos que no utilizaba mucho en el pasado.
“Desde el año pasado empecé a usar más la curva y el cambio”, explicó. “Siempre lo que usaba más era la recta y el slider. Ahora trato de usar más pitcheos para variar un poco”.
Con la mezcla de su repertorio espera hacerle daño a los bateadores contrarios en el Spring Training para tener un puesto en el bullpen de los Atléticos desde el Día Inaugural.
“Eso uno se lo gana con el trabajo y con la oportunidad que le dé el mánager a uno”, explicó. “Ahorita sólo estoy esperando aprovechar cuando me den la oportunidad”.
El año pasado recibió su primer chance y no lo desaprovechó. En cuatro innings en Grandes Ligas dejó efectividad de 2.25, con cuatro hits recibidos, par de carreras, una limpia, par de boletos y cuatro abanicados. ¿Podrá mantener esa efectividad que desmotró en 2009 y mejorar su control?
“Mientras haya salud, oportunidad y la buena suerte, todo se puede”, resaltó Rodríguez, quien también espera abrirse las puertas para consolidarse en las mayores.
“Espero abrirle los ojos a muchos equipos, porque uno no sólo puede contar con tu equipo, porque hoy estás aquí y mañana no sabes dónde puedas estar”.
¿EN LA ROTACIÓN?
Henry Rodríguez sabe que peleará un puesto en el bullpen de Oakland, pero tiene mayores aspiraciones. “Prefereriría abrir, pero esa es una decisión de ellos (los Atléticos)”, dijo. “Haré lo que ellos quieran”.
La recta de 100 millas seguirá siendo la carta de presentación de Henry Rodríguez desde mañana, cuando se reporte al campamento primaveral de los Atléticos de Oakland, en Arizona.
El derecho, de 22 años, irá de nuevo al Spring Training de las mayores como un novato, pero con experiencia, que espera que le ayude a ganarse un puesto en el roster de 25 jugadores del mánager Bob Geren.
“Mi meta es tratar de quedarme todo el año arriba y hacer un buen trabajo”, resaltó el derecho a PANORAMA, poco antes de su partida de Venezuela. “Quiero sentirme bien conmigo mismo y demostrarme que sí puedo hacer las cosas”.
Y es que el nativo de Santa Bárbara de Zulia sabe que tiene un potencial por explotar, más allá de su potente recta de 100 millas, y para ello, mejorar el descontrol sigue siendo su cuenta pendiente.
Por la velocidad de sus envíos logró guillotinar a 82 rivales en 48.2 innings el año pasado en las sucursales de Oakland, pero regaló 39 pasaportes. En Venezuela, con Águilas del Zulia y Leones del Caracas, dio 10 boletos en 6.1 actos, con nueve ponches.
“Siempre hay que trabajar en eso (en mejorar el control)”, reconoció. “Cada vez siento que estoy un poco mejor, como armando el rompecabeza, poniendo las piezas que le faltan”.
“No es fácil, lanzar tan duro y ser controlado, mira a (Joel) Zumaya”, agregó. “Por eso siempre hay que estar poniéndole las piezas al rompecabezas”.
Y entre esas piezas entró un par de envíos que no utilizaba mucho en el pasado.
“Desde el año pasado empecé a usar más la curva y el cambio”, explicó. “Siempre lo que usaba más era la recta y el slider. Ahora trato de usar más pitcheos para variar un poco”.
Con la mezcla de su repertorio espera hacerle daño a los bateadores contrarios en el Spring Training para tener un puesto en el bullpen de los Atléticos desde el Día Inaugural.
“Eso uno se lo gana con el trabajo y con la oportunidad que le dé el mánager a uno”, explicó. “Ahorita sólo estoy esperando aprovechar cuando me den la oportunidad”.
El año pasado recibió su primer chance y no lo desaprovechó. En cuatro innings en Grandes Ligas dejó efectividad de 2.25, con cuatro hits recibidos, par de carreras, una limpia, par de boletos y cuatro abanicados. ¿Podrá mantener esa efectividad que desmotró en 2009 y mejorar su control?
“Mientras haya salud, oportunidad y la buena suerte, todo se puede”, resaltó Rodríguez, quien también espera abrirse las puertas para consolidarse en las mayores.
“Espero abrirle los ojos a muchos equipos, porque uno no sólo puede contar con tu equipo, porque hoy estás aquí y mañana no sabes dónde puedas estar”.
¿EN LA ROTACIÓN?
Henry Rodríguez sabe que peleará un puesto en el bullpen de Oakland, pero tiene mayores aspiraciones. “Prefereriría abrir, pero esa es una decisión de ellos (los Atléticos)”, dijo. “Haré lo que ellos quieran”.
“Mi meta es batear .300”
Alberto González parece destinado a ser utility de los Nacionales del Washington, pero el zuliano aspira a más. “Voy a buscar un puesto de titular”.
Alberto González supo en 2009 lo que era iniciar la temporada en Grandes Ligas. El infielder recibió la oportunidad de ser el utility de los Nacionales de Washington desde el primer día y en este nuevo año hay indicios de que eso se volverá a repetir.
El marabino, de 26 años, está consciente que su destino parece ser el de suplente de infield, pero no pierde la esperanza de cambiar la mentalidad del mánager Jim Riggleman.
“Voy a buscar un puesto de titular, sea en segunda o en el shortstop, aunque la situación es que firmaron a un veterano, Adam Kennedy, y está Cristian Guzmán en el shortstop”, resaltó González, quien se reportará el próximo miércoles al Spring Training de su club.
“No sé qué es lo que van a hacer ellos (la gerencia). Este es el último año de Cristian Guzmán. No sé si nos van a dejar a los dos en el short o si también voy a ayudar a Adam Kennedy en segunda, pero lo que sí me interesa es quedarme allí en Grandes Ligas, que después me gano el puesto”.
El año pasado participó en 105 compromisos, 78 de ellos como torpedero, 59 como camarero y 18 como antesalista, por lo que confía en que tendrá la primera opción para ser, al menos, el suplente de infield desde el Día Inaugural.
“Me siento con mucha confianza, porque el año pasado me quedé arriba, ya conozco al mánager y mi mente es quedarme todo el año en Grandes Ligas y, por lo menos, recibir el chance de ser utility”, subrayó. “Con los Yankees ya había jugado mucho en tercera, short, segunda, y me fui acostumbrando un poco más a cada una de las posiciones. Lo que sí me falta un poco es practicar y jugar más en el outfield, pero con respecto al infield me siento bien jugando en cualquier parte”.
González sabe que para mantenerse en el roster de 25 y aspirar, incluso, en la titularidad, tiene que demostrar más que su defensa. Por eso hizo unos ajustes en su mecánica de bateo, durante el round robin con Bravos de Margarita, que espera lo ayuden a mejorar considerablemente su ofensiva.
“Bajé un poco más las manos con el bate y las separé más del cuerpo. Las tenía muy arriba y daba muchos rollins y elevados”, explicó. “Ahora me siento más seguro, más corto a la hora de hacer el swing, y doy más líneas. Lo hice así en los playoffs y me resultó, y espero que me resulte también en los Estados Unidos”.
Durante la postemporada en Venezuela, con su nueva mecánica, conectó para .400 (50-20), con cinco dobles, un triple y seis remolcadas en 13 juegos, ritmo que espera continuar en las mayores.
“Mi meta es batear sobre .300. Es algo que debo hacer, porque esa es la meta de todo bateador”, reconoció el marabino, quien ligó para .265, con un porcentaje de embasado de .299, en 201 turnos en 2009.
“Si bateó .300 en Grandes Ligas, van a sentirse orgullosos de darme el chance, lo van a volver a hacer y puedo ser titular el próximo año”, añadió. “Y si no soy utility, y bateo sobre .300, no importa, porque también le demuestro a ellos que puedo jugar todos los días”.
Casi listo
Alberto González dijo sentirse casi 100% recuperado de la lesión que sufrió en la muñeca durante la campaña invernal. “Me siento muy bien, aunque todavía está un poco inflamada”, dijo el jugador, quien hace terapias de rehabilitación y fortalecimiento todos los días. “Hay que ver cómo me va a reaccionar en el frío”.
Alberto González supo en 2009 lo que era iniciar la temporada en Grandes Ligas. El infielder recibió la oportunidad de ser el utility de los Nacionales de Washington desde el primer día y en este nuevo año hay indicios de que eso se volverá a repetir.
El marabino, de 26 años, está consciente que su destino parece ser el de suplente de infield, pero no pierde la esperanza de cambiar la mentalidad del mánager Jim Riggleman.
“Voy a buscar un puesto de titular, sea en segunda o en el shortstop, aunque la situación es que firmaron a un veterano, Adam Kennedy, y está Cristian Guzmán en el shortstop”, resaltó González, quien se reportará el próximo miércoles al Spring Training de su club.
“No sé qué es lo que van a hacer ellos (la gerencia). Este es el último año de Cristian Guzmán. No sé si nos van a dejar a los dos en el short o si también voy a ayudar a Adam Kennedy en segunda, pero lo que sí me interesa es quedarme allí en Grandes Ligas, que después me gano el puesto”.
El año pasado participó en 105 compromisos, 78 de ellos como torpedero, 59 como camarero y 18 como antesalista, por lo que confía en que tendrá la primera opción para ser, al menos, el suplente de infield desde el Día Inaugural.
“Me siento con mucha confianza, porque el año pasado me quedé arriba, ya conozco al mánager y mi mente es quedarme todo el año en Grandes Ligas y, por lo menos, recibir el chance de ser utility”, subrayó. “Con los Yankees ya había jugado mucho en tercera, short, segunda, y me fui acostumbrando un poco más a cada una de las posiciones. Lo que sí me falta un poco es practicar y jugar más en el outfield, pero con respecto al infield me siento bien jugando en cualquier parte”.
González sabe que para mantenerse en el roster de 25 y aspirar, incluso, en la titularidad, tiene que demostrar más que su defensa. Por eso hizo unos ajustes en su mecánica de bateo, durante el round robin con Bravos de Margarita, que espera lo ayuden a mejorar considerablemente su ofensiva.
“Bajé un poco más las manos con el bate y las separé más del cuerpo. Las tenía muy arriba y daba muchos rollins y elevados”, explicó. “Ahora me siento más seguro, más corto a la hora de hacer el swing, y doy más líneas. Lo hice así en los playoffs y me resultó, y espero que me resulte también en los Estados Unidos”.
Durante la postemporada en Venezuela, con su nueva mecánica, conectó para .400 (50-20), con cinco dobles, un triple y seis remolcadas en 13 juegos, ritmo que espera continuar en las mayores.
“Mi meta es batear sobre .300. Es algo que debo hacer, porque esa es la meta de todo bateador”, reconoció el marabino, quien ligó para .265, con un porcentaje de embasado de .299, en 201 turnos en 2009.
“Si bateó .300 en Grandes Ligas, van a sentirse orgullosos de darme el chance, lo van a volver a hacer y puedo ser titular el próximo año”, añadió. “Y si no soy utility, y bateo sobre .300, no importa, porque también le demuestro a ellos que puedo jugar todos los días”.
Casi listo
Alberto González dijo sentirse casi 100% recuperado de la lesión que sufrió en la muñeca durante la campaña invernal. “Me siento muy bien, aunque todavía está un poco inflamada”, dijo el jugador, quien hace terapias de rehabilitación y fortalecimiento todos los días. “Hay que ver cómo me va a reaccionar en el frío”.
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