El zuliano Luis Valbuena asegura haber recuperado su mejor nivel y espera hacer el grado en Toronto, donde compartirá con su ídolo: Omar Vizquel.
Lo que no te mata, te hace más fuerte. Eso fue lo que pensó Luis Valbuena después de la temporada de 2010, cuando perdió la gran oportunidad de ser el camarero titular de los Indios de Cleveland.
Fue una campaña decepcionante. Apenas bateó .193 en las mayores. Perdió su puesto y los Indios perdieron la fe en él, luego de cambiarlo, en noviembre pasado, a los Azulejos de Toronto, por dinero en efectivo.
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martes, 14 de febrero de 2012
miércoles, 14 de abril de 2010
Quieren dejar su huella
Luis Valbuena y Asdrúbal Cabrera quieren hacer historia alrededor de la segunda base de Cleveland, como lo hicieron Alomar y Vizquel.
Goodyear (Arizona).- A finales de los años 90 y principios de los 2000, la dupla que tenían los Indios de Cleveland alrededor de la segunda base fue una de las más memorables en la historia de las Grandes Ligas.
Roberto Alomar y Omar Vizquel, camarero y shortstop, respectivamente, deleitaron hasta 2001 a la afición de la tribu con sus obras de arte defensivas. Fue un espectáculo inigualable. Algo que quieren emular los actuales jugadores de esas posiciones: los venezolanos Luis Valbuena y Asdrúbal Cabrera.
“Cuando estaba muchacho todavía, veía los juegos en televisión para verlos a ellos”, dijo Cabrera, actual torpedero de los Indios, sobre la dupla Alomar-Vizquel. “Fue una de las mejores combinaciones de las Grandes Ligas, y quien quita que podamos ser igual a ellos, o hasta mejores”.
El oriental, de 24 años, se ganó la titularidad en las paradas cortas el año pasado, pero desde que fue subido a las mayores, en 2007, utiliza el mismo número del jugador que admiró en su juventud.
“Cuando me subieron fue una sorpresa llegar al locker y ver el número 13”, reconoció. “El mánager (Eric Wedge) me dijo, ‘te estábamos guardando ese número a ti. Esperemos que no dejes mal a Omar’”.
“Omar Vizquel fue el pelotero que siempre seguí desde pequeño”, continuó. “Para mí es un orgullo usar el número de Omar en el equipo donde él se desarrolló”.
Valbuena, también de 24 años, le toca la tarea de hacer el papel de Alomar en la tribu. El zuliano demostró su potencial el año pasado y el nuevo piloto, Manny Acta, no dudó en darle la titularidad en la segunda almohadilla en la presente zafra.
“Uno de los comentarios que me hicieron cuando me cambiaron a este equipo era que de Asdrúbal y mi persona querían hacer como Omar Vizquel y Roberto Alomar, una combinación inolvidable”, aseguró el oriundo de Caja Seca.
“Los vi jugar poco, pero en esa combinación de Vizquel y Alomar los doble plays eran increíbles”, recordó. “Uno no se esperaba lo rápidos que eran y cómo hacían las jugadas. Lo difícil lo hacían fácil. Por eso es tan recordada esa combinación”.
La dupla de Alomar y Vizquel no necesitaba mucha comunicación. El instinto nato de ambos infielders les permitía realizar las jugadas más inverosímiles, a pesar de no conocerse a fondo, como es el caso de Cabrera y Valbuena.
“Nosotros nos conocemos desde antes de firmar con Seattle. Firmamos el mismo día y todo, en agosto de 2002”, rememoró Cabrera. “Desde ahí jugamos juntos en Venezuela (Cardenales de Lara), en Estados Unidos con Seattle, y sabemos la forma de juego de cada uno. Eso para mí es muy importante, tener la comunicación y la confianza de jugar con una persona así en segunda”.
“La comunicación entre Cabrera y yo es algo increíble”, confirmó Valbuena. “Aparte que es mi mejor amigo afuera del terreno, me ha ayudado mucho. Es bueno tener a una persona que te dé confianza en el terreno, que conoces en casi todos los aspectos, saber qué puede hacer con cualquier rolling, que sabes dónde la va a tirar. Eso te hace jugar la pelota más relajado”.
Cabrera participó en 100 compromisos el año pasado en el shortstop y Valbuena en otros 77 como camarero, dejando un porcentaje de fildeo de .980 y .985, respectivamente. Aunque ambos saben que aún les falta mucho camino por recorrer para calzar los zapatos de Vizquel y Alomar en Cleveland, confían en su talento para dejar su propia huella.
“De verdad que me gustaría que hicieramos recordar esa historia de Omar Vizquel y Roberto Alomar, ya que somos dos muchachos jóvenes”, dijo Valbuena. “Me gustaría que nos compararan con ellos. Eso me motivaría más a seguir adelante”.
“Nosotros siempre nos preguntábamos si algún día íbamos a jugar juntos”, expresó Cabrera. “No se dio con Seattle, se dio con Cleveland, y esperamos dar lo mejor de nosotros para que Venezuela pueda disfrutar de la combinación de Cabrera y Valbuena”.
Publicado en el Diario Panorama el miércoles 14 de abril de 2010.
Goodyear (Arizona).- A finales de los años 90 y principios de los 2000, la dupla que tenían los Indios de Cleveland alrededor de la segunda base fue una de las más memorables en la historia de las Grandes Ligas.
Roberto Alomar y Omar Vizquel, camarero y shortstop, respectivamente, deleitaron hasta 2001 a la afición de la tribu con sus obras de arte defensivas. Fue un espectáculo inigualable. Algo que quieren emular los actuales jugadores de esas posiciones: los venezolanos Luis Valbuena y Asdrúbal Cabrera.
“Cuando estaba muchacho todavía, veía los juegos en televisión para verlos a ellos”, dijo Cabrera, actual torpedero de los Indios, sobre la dupla Alomar-Vizquel. “Fue una de las mejores combinaciones de las Grandes Ligas, y quien quita que podamos ser igual a ellos, o hasta mejores”.
El oriental, de 24 años, se ganó la titularidad en las paradas cortas el año pasado, pero desde que fue subido a las mayores, en 2007, utiliza el mismo número del jugador que admiró en su juventud.
“Cuando me subieron fue una sorpresa llegar al locker y ver el número 13”, reconoció. “El mánager (Eric Wedge) me dijo, ‘te estábamos guardando ese número a ti. Esperemos que no dejes mal a Omar’”.
“Omar Vizquel fue el pelotero que siempre seguí desde pequeño”, continuó. “Para mí es un orgullo usar el número de Omar en el equipo donde él se desarrolló”.
Valbuena, también de 24 años, le toca la tarea de hacer el papel de Alomar en la tribu. El zuliano demostró su potencial el año pasado y el nuevo piloto, Manny Acta, no dudó en darle la titularidad en la segunda almohadilla en la presente zafra.
“Uno de los comentarios que me hicieron cuando me cambiaron a este equipo era que de Asdrúbal y mi persona querían hacer como Omar Vizquel y Roberto Alomar, una combinación inolvidable”, aseguró el oriundo de Caja Seca.
“Los vi jugar poco, pero en esa combinación de Vizquel y Alomar los doble plays eran increíbles”, recordó. “Uno no se esperaba lo rápidos que eran y cómo hacían las jugadas. Lo difícil lo hacían fácil. Por eso es tan recordada esa combinación”.
La dupla de Alomar y Vizquel no necesitaba mucha comunicación. El instinto nato de ambos infielders les permitía realizar las jugadas más inverosímiles, a pesar de no conocerse a fondo, como es el caso de Cabrera y Valbuena.
“Nosotros nos conocemos desde antes de firmar con Seattle. Firmamos el mismo día y todo, en agosto de 2002”, rememoró Cabrera. “Desde ahí jugamos juntos en Venezuela (Cardenales de Lara), en Estados Unidos con Seattle, y sabemos la forma de juego de cada uno. Eso para mí es muy importante, tener la comunicación y la confianza de jugar con una persona así en segunda”.
“La comunicación entre Cabrera y yo es algo increíble”, confirmó Valbuena. “Aparte que es mi mejor amigo afuera del terreno, me ha ayudado mucho. Es bueno tener a una persona que te dé confianza en el terreno, que conoces en casi todos los aspectos, saber qué puede hacer con cualquier rolling, que sabes dónde la va a tirar. Eso te hace jugar la pelota más relajado”.
Cabrera participó en 100 compromisos el año pasado en el shortstop y Valbuena en otros 77 como camarero, dejando un porcentaje de fildeo de .980 y .985, respectivamente. Aunque ambos saben que aún les falta mucho camino por recorrer para calzar los zapatos de Vizquel y Alomar en Cleveland, confían en su talento para dejar su propia huella.
“De verdad que me gustaría que hicieramos recordar esa historia de Omar Vizquel y Roberto Alomar, ya que somos dos muchachos jóvenes”, dijo Valbuena. “Me gustaría que nos compararan con ellos. Eso me motivaría más a seguir adelante”.
“Nosotros siempre nos preguntábamos si algún día íbamos a jugar juntos”, expresó Cabrera. “No se dio con Seattle, se dio con Cleveland, y esperamos dar lo mejor de nosotros para que Venezuela pueda disfrutar de la combinación de Cabrera y Valbuena”.
Publicado en el Diario Panorama el miércoles 14 de abril de 2010.
viernes, 5 de marzo de 2010
"No tengo nada seguro"
A pesar de ser anunciado como el principal candidato para ocupar la segunda base de los Indios, el zuliano Luis Valbuena no se confía y buscará afianzarse en la tribu.
Luis Valbuena fue una de las gratas sorpresas de los Indios de Cleveland en la zafra de 2009. El zuliano, de 24 años, llegó al club procedente de los Marineros de Seattle y se ganó a batazos la titularidad en la segunda base de la tribu.
El toletero ambidextro apenas conectó para .250 en 103 juegos, luego de ser ascendido en mayo, pero demostró su potencial al anotar 52 carreras y remolcar otras 31, gracias a 25 dobles, tres triples y 10 jonrones, pese a su estatura de 1,77 metros.
"Yo, cuando salgo a batear, no trato de conectar jonrones ni dobles, sino lo que trato es de conectar bien la bola", resaltó el oriundo de Caja Seca, vía telefónica desde Arizona. "Sólo trato de tener buen contacto, un buen turno, y, gracias a Dios, me salen los batazos".
Esas conexiones parecieron suficientes para que el nuevo mánager, Manny Acta, indicara a los medios norteamericanos que la segunda base era de él, a menos que la perdiera en el Spring Training.
Pese a tener su futuro en sus propias manos, Valbuena encara esta pretemporada como si la segunda almohadilla no le perteneciera.
"Hasta los momentos no tengo nada seguro", expresó. "Yo estoy listo para empezar los juegos de Spring Training, dar lo mejor de mí y hacer el equipo. De verdad no me confío de lo que me digan, sino que siempre salgo a hacer mi trabajo".
Y ese trabajo lo empezó el 20 de enero, cuando se marchó a Estados Unidos para iniciar su preparación y mejorar los aspectos de juego que le puedan garantizar la titularidad.
"He estado trabajando en poner la bola más en juego, en tener más contacto, en poncharme menos, que eso me va a ayudar a ser mejor pelotero", resaltó el infielder, quien abanicó la brisa en 83 de sus 368 turnos, con sólo 26 boletos. "Estoy trabajando mucho en la zona de strike, porque lo que quiero es mantenerme todo el tiempo en base".
El criollo apenas presentó un porcentaje de embasado de .298, por lo que la tribu le ordenó mejorar en ese aspecto.
"Lo que el equipo quiere es que esté en base todo el tiempo", subrayó. "También quiero subir mi average".
Defensivamente también ha estado haciendo ajustes, y confía en su compatriota Asdrúbal Cabrera para conformar una llave sólida alrededor de la segunda base.
"He estado trabajando mucho en mejorar mi alcance, porque mirando al staff abridor que tenemos, hay muchos que tiran bajito y van a dar muchos rollings", indicó el jugador, que cometió seis errores en 77 partidos como camarero en 2009.
"La comunicación con Cabrera cada día es mejor y eso me ayuda mucho", agregó. "Él tiene más experiencia y me da mucha confianza a la hora del juego, porque me ayuda en los pequeños detalles que tengo que hacer para no cometer los errores que él ha cometido".
Valbuena sólo espera la voz de play ball para asegurar su presencia el día inaugural como el segunda base de todos los días de la tribu.
"Ya estoy preparado física y mentalmente para la situación que me va a tocar en la temporada".
Luis Valbuena fue una de las gratas sorpresas de los Indios de Cleveland en la zafra de 2009. El zuliano, de 24 años, llegó al club procedente de los Marineros de Seattle y se ganó a batazos la titularidad en la segunda base de la tribu.
El toletero ambidextro apenas conectó para .250 en 103 juegos, luego de ser ascendido en mayo, pero demostró su potencial al anotar 52 carreras y remolcar otras 31, gracias a 25 dobles, tres triples y 10 jonrones, pese a su estatura de 1,77 metros.
"Yo, cuando salgo a batear, no trato de conectar jonrones ni dobles, sino lo que trato es de conectar bien la bola", resaltó el oriundo de Caja Seca, vía telefónica desde Arizona. "Sólo trato de tener buen contacto, un buen turno, y, gracias a Dios, me salen los batazos".
Esas conexiones parecieron suficientes para que el nuevo mánager, Manny Acta, indicara a los medios norteamericanos que la segunda base era de él, a menos que la perdiera en el Spring Training.
Pese a tener su futuro en sus propias manos, Valbuena encara esta pretemporada como si la segunda almohadilla no le perteneciera.
"Hasta los momentos no tengo nada seguro", expresó. "Yo estoy listo para empezar los juegos de Spring Training, dar lo mejor de mí y hacer el equipo. De verdad no me confío de lo que me digan, sino que siempre salgo a hacer mi trabajo".
Y ese trabajo lo empezó el 20 de enero, cuando se marchó a Estados Unidos para iniciar su preparación y mejorar los aspectos de juego que le puedan garantizar la titularidad.
"He estado trabajando en poner la bola más en juego, en tener más contacto, en poncharme menos, que eso me va a ayudar a ser mejor pelotero", resaltó el infielder, quien abanicó la brisa en 83 de sus 368 turnos, con sólo 26 boletos. "Estoy trabajando mucho en la zona de strike, porque lo que quiero es mantenerme todo el tiempo en base".
El criollo apenas presentó un porcentaje de embasado de .298, por lo que la tribu le ordenó mejorar en ese aspecto.
"Lo que el equipo quiere es que esté en base todo el tiempo", subrayó. "También quiero subir mi average".
Defensivamente también ha estado haciendo ajustes, y confía en su compatriota Asdrúbal Cabrera para conformar una llave sólida alrededor de la segunda base.
"He estado trabajando mucho en mejorar mi alcance, porque mirando al staff abridor que tenemos, hay muchos que tiran bajito y van a dar muchos rollings", indicó el jugador, que cometió seis errores en 77 partidos como camarero en 2009.
"La comunicación con Cabrera cada día es mejor y eso me ayuda mucho", agregó. "Él tiene más experiencia y me da mucha confianza a la hora del juego, porque me ayuda en los pequeños detalles que tengo que hacer para no cometer los errores que él ha cometido".
Valbuena sólo espera la voz de play ball para asegurar su presencia el día inaugural como el segunda base de todos los días de la tribu.
"Ya estoy preparado física y mentalmente para la situación que me va a tocar en la temporada".
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