En enero de 1979, Luis Aparicio apareció, por primera vez, en las boletas de votación del Salón de la Fama de Cooperstown.
Su dilatada trayectoria de 18 temporadas en las Grandes Ligas lo convirtió en un firme candidato a la inmortalidad. Al igual que en 1956, seguía los pasos Alfonso Carrasquel, el primer criollo en ser elegible al templo, y al igual que en su carrera, superaría a su mentor.
“Chico” Carrasquel apareció en las boletas en 1966, pero significó su debut y despedida. Apenas recibió un voto, el 0.3%, lejos de margen mínimo de 5% para mantenerse postulado a un sitio en la inmortalidad.


